La gastronomía castiza es una de las señas de identidad de los madrileños y probablemente una de la que más orgullosos se sienten. Su cocido, las sopas de ajo, sus callos o su rabo de toro forman parte de una cultura en la que sentarse alrededor de una mesa es algo más que sentarse a comer. Es no estar pendientes del reloj, es disfrutar de una buena compañía y de una gran comida.

Comer en Madrid

La gastronomía castiza tiene su origen en el Madrid del siglo XVI, cuando Felipe II decidió que esta sería la capital de España. Son platos que surgieron en los mesones y en las fondas, platos sabrosos que se pueden encontrar tanto en los locales más humildes como en los mejores restaurantes de Madrid. Una oferta que se fue ampliando a lo largo de los siglos, creando una gastronomía variada, que lo mismo se puede disfrutar sentado en la mesa de uno los restaurantes de moda que apoyado en la barra de un bar típico de Madrid.

Por eso nos gusta tanto la gastronomía castiza. Porque es una vuelta a nuestros orígenes. En una época donde la comida basura está por todas partes, comer en Madrid la cocina de nuestros antepasados, recetas que pasan de generación en generación y que crean una oferta culinaria con muchos matices, sabores y opciones, es un placer para los sentidos.

A ello, hay que añadir la gran variedad de esta gastronomía. Ya hemos nombrado el cocido madrileño, el rey de la cocina castiza, pero no hay que olvidar las gallinejas y toda su casquería, como los callos, los sesos o las mollejas. Por no hablar de las más que típicas patatas bravas y croquetas. Sin olvidarnos del bocata de calamares acompañado de una cerveza bien tirada, un clásico que no puede faltar si quieres disfrutar de la gastronomía madrileña.

Comida castiza en el barrio de La Latina

Y para probar esas recetas centenarias, lo mejor es irse al Madrid más castizo.

Por ejemplo, al barrio de La Latina, uno de los más históricos de la ciudad y donde encontrarás las mejores tabernas y restaurantes en Madrid para disfrutar de su gastronomía. Hacerse un hueco en las barras o en las mesas de esos locales centenarios es adentrarse en un viaje entre el pasado y el presente.


Y un buen ejemplo es La Chusquery, restaurante fusión en Madrid. Sí, no han leído mal, en un restaurante de cocina fusión se puede disfrutar de los platos más típicos de la cocina castiza. Porque en La Chusquery hacen una reinterpretación de la gastronomía madrileña, combinándola con la de otras culturas, como la japonesa, la europea, la sudamericana o la árabe. Además, es un restaurante con mucho encanto, misterio e historia porque está ubicado en la antigua Casa de los Lasso, el lugar donde solían alojarse los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, aunque ahora con un toque actual a su estética tradicional. Y todo ello bajo la atenta mirada del gato más castizo, el más “chulo” de Madrid.

Comer en Madrid es disfrutar de una gastronomía rica en sabores y muy variada. Platos de cuchara, tapas de temporada o recetas provenientes de todas partes de España… y del mundo. Porque la gastronomía madrileña ha sido capaz de asimilar las influencias que han venido de todos los rincones del mundo y adaptarla a sus gustos. Hoy en día, un restaurante donde hagan el típico cocido madrileño es tan castizo como un restaurante de cocina fusión en Madrid… Como La Chusquery.

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